La negación de la adicción

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Linea de no cruzar

Desde el instante en que una persona cae en una adicción hasta el momento en que se recobra de ella pasa por diferentes fases que marcan su experiencia personal con la propia adicción. De todas y cada una , hay una fundamental y que es preciso que el consumidor admita ya antes de enfrentar de forma eficaz un tratamiento. Charlamos de la negación, ese periodo de la adicción en la que el sujeto emplea estrategias de todo género para negar su conducta adictiva. Y es que una gran parte del grado de adicción de una persona viene dado por la negación que este va a hacer hasta por último admitir que tiene un inconveniente.

Cuando alguien se vuelve adepto cambia muchas de las cosas que formaban una parte de su vida como su ambiente, sus relaciones, sus vínculos o bien su forma de meditar. Hace esto para amoldarse a la substancia o bien a la situación a la que está enganchado. La negación de la adicción lo que hace es resguardar la dependencia que tiene. Así, el adepto se separa de la realidad y puede crear un planeta alternativo donde piensa que la adicción no es perjudicial. Lo peor es que, habitualmente, la propia persona no está siendo consciente de estar negando su adicción.

Cuando el paciente se niega a admitir la realidad

Uno de los motivos más esenciales por los que un adictto no comienza un tratamiento es por el hecho de que este niega de forma categórica que haya perdido el control de su vida por culpa de su adicción a sustancias o bien por su adicción a los móviles o videojuegos. No reconocer el inconveniente es uno de los factores que más complican que el paciente pueda iniciar un tratamiento.

Una tendencia habitual del consumidor es que anula todo lo que podría abochornarle. En este sentido, va a hacer lo que sea para resguardar su imagen, si bien esto signifique ignorar la realidad. La gravedad de esta conducta puede cambiar, mas en ciertos casos, la negación puede llegar hasta tal punto que la persona puede continuar diciendo que no es adepta pese a haber perdido su trabajo y su familia por culpa de su adicción. Además de esto, van a culpar a el resto o bien a las circunstancias de las consecuencias negativas para poder sostener la negación que les deja proseguir consumiendo.

Géneros de negación en la adicción

La fase de negación en una adicción puede presentar múltiples formas a lo largo del periodo en que se presenta:

  • Negación: es la negación simple y, de qué forma hemos visto, consiste en negar las consecuencias negativas que tiene la adicción sobre la vida del adepto.
  • Minimización: como su nombre señala, significa quitarle relevancia a las consecuencias negativas de la adicción tal y como si no existiesen.
  • Justificación: el adepto usa una explicación para justificar la adicción. De esta manera, se autoconvence de que la dependencia es la única solución.
  • Racionalización: consiste en dar una explicación lógica a la adicción todavía cuando no la tiene.
  • Proyección: este género de negación ve en los otros los inconvenientes que el consumidor vive en su planeta. De esta manera, puede dar la culpa a otros de su inconveniente.
  • Futurización: el adepto se sale de la realidad del presente y vive en el futuro como una forma de no estar en contacto con su realidad. Deja para otro día que no va a llegar jamás la posibilidad de escapar a la adicción.

El autoengaño no solo sirve para ocultar a el resto la propia adicción. Sirve, primordialmente, para ocultar a uno mismo una realidad que se transforma en una amenaza a la seguridad y estabilidad del adepto. Los motivos por los cuales la persona actúa de esta forma pueden ser varios: pues se siente angustiado; pues le genera tristeza, temor o bien culpa; por soberbia o bien inseguridad pues no desea admitir sus errores; o bien por la comodidad de no tener que aceptar una responsabilidad.

El papel de la familia en la negación

La negación de una adicción no es un fenómeno admitido solamente por el consumidor. Muchas veces, es habitual que la familia adopte asimismo una codependencia con la situación que vive el adepto. De forma inconsciente, los familiares que conviven con él tienden a desarrollar comportamientos similares a los de este cuyo objetivo es atenuar la situación de dolor y caos que produce la conducta adictiva. De este modo, terminan comportándose como el adepto, mas sin haber consumido y admiten la negación como pauta de conducta de la familia. Lo que se logra es crear una situación de aparente equilibrio y armonía, por lo menos al comienzo, hasta el momento en que las consecuencias negativas son ya inaguantables.

El hecho de que tanto la familia como el círculo íntimo del consumidor asimismo se vean inmersos en el periodo de negación de la adicción hace más bastante difícil, si todavía cabe, las posibilidades de encarar un tratamiento. Las familias con un adepto se vuelven disfuncionales. El equilibrio familiar se altera y se rompen los papeles con lo que el sustento de la propia familia se pone bajo riesgo. Esto provoca procesos disfuncionales donde los familiares, a lo mejor por no comprender la enfermedad de la dependencia, expresan sentimientos de amor y odio al tiempo. Es ahí donde se corta la comunicación y ya no se habla lo que debería hablarse.

La vía para solventar tanto la fase de negación como la propia adicción es a través del tratamiento. Además de esto, no hay siempre y en toda circunstancia que aguardar a que el paciente reconozca que tiene un inconveniente para iniciar el tratamiento. En ocasiones, el correr del tiempo y el conjunto de consecuencias negativas llevan a situaciones límites que pueden complicar el tratamiento. Todavía de este modo, este va a ser siempre y en todo momento el mejor procedimiento para hacer en frente de cualquier clase de adicción.