“Y justo cuando la oruga pensó que era su final, se transformó en mariposa…”

A lo largo de mi carrera profesional, me he encontrado con muchas preguntas que se repiten constantemente entre familiares y pacientes, ¿por qué se utiliza la comida como método de castigo o premio?  ¿por qué son esclavos de su cuerpo y se hacen tanto daño? ¿por qué hay la necesidad de dejar de comer y estar delgado para ser aceptado? ¿por qué se utiliza el vómito para conseguir la calma cuando mi mente es un caos?

Mi respuesta siempre es la misma, cada persona es única y su trayectoria de vida y gestión de la misma también.

Pero hay un factor común en todas ellas, cuando alguna de las conductas de estas preguntas se está dando, detrás siempre hay un malestar emocional que no se está gestionado de forma adecuada ni sana, y en muchas ocasiones cuando hay un descontrol y repetición de las mismas, la persona sufre un Trastorno Alimentario.

Mi intención, no es hablar ni focalizarme en los criterios diagnósticos de los trastornos alimentarios, sería como quedarnos en la antesala de una casa, esperando a ser recibidos por sus dueños, y que éstos nunca llegaran. Al final, por el cansancio y la desesperación acabaríamos marchándonos y enfadados por la mala experiencia.

En muchas ocasiones, en consulta me encuentro con personas que vienen de estar en la antesala de muchos procesos, donde se ha trabajado un ámbito, se ha intentado una reeducación en algunos malos hábitos, algunos muy dañinos, pero sin ahondar en la profundidad, en la raíz del problema, la base emocional.

En una de las últimas fases de una de nuestras pacientes, quisimos compartir con ella una frase que deja muy claro toda esta distorsión y mala concepción de nosotros mismos en todos los ámbitos, (no tiene porqué ser solo la imagen), cuando uno no se siente ni se gestiona bien.

“Y justo cuando la oruga pensó que era su final, se transformó en mariposa…”

Esta oruga, con la que nos podemos identificar todos cuando algo nos cuesta más que a otra persona, cuando sentimos que los demás son mejores, cuando no creemos en nuestras posibilidades ni en lo capaces que somos, cuando nos dejamos vencer por nuestros miedos y nos escondemos o evitamos situaciones, no podrá llegar a convertirse nunca en mariposa si no aprende a gestionar bien todo este malestar cuando no tiene recursos o está bloqueada.

Si en algún momento de nuestra trayectoria, nos sentimos en este punto de malestar, perdidos o bloqueados, mi consejo como profesional es reconocerse y permitirnos poder sentirse así, para poder pedir la ayuda y dejarse ayudar.

De esta manera, podremos conseguir como le dijimos ese día a esta chica tan fantástica de nuestro centro, que nuestra transformación suceda y nuestras alas no dejen de crecer.

 

Eva Gómez Costa

Psychologist and Director

Day Hospital Desconecta

Publicado en Desconecta.